Soy descendiente de Eva, pedazo de una costilla, y por lo tanto pecadora, o al menos eso dice la Biblia (que coincidentemente fue escrita por hombres, lo que le resta un poco de fiabilidad a lo que acabo de decir). De niña, muchas veces me dijeron lo que no podía hacer, y al final lo único que NO hice fue hacerles caso. Aprendí a nadar en la playa, así que, por el cúmulo de agua salada, tengo la costumbre de llorar mares por la más mínima cosa. Y resulta que este 25 de febrero cumplo 33 años.
Me gustan los números impares, porque en las matemáticas representan situaciones alternas o no equilibradas y la normalidad y el equilibrio no son mi mayor virtud, así que no tengo dudas de que en este año me irá fenomenal. Y asumo que, si ya llegaste hasta aquí es porque quieres seguir leyendo; aprovecho la oportunidad y te dejo un resumen de mi año:
-Me corté el cabello (30cm para ser exacta), lo doné y ahora voy más ligera.
-Estoy estudiando algo que amo, ¡por primera vez en mi vida!
-Cuando escribo, me pagan por hacerlo y todavía ni me lo creo.
-Ya me gusta hacer ejercicios, pero no tengo evidencias porque no me grabo.
-Ahora veo todo más bonito, y no es solo porque ya no necesito lentes.
-Aprendí a tomar café amargo, así que, para crear un balance, intento ser más dulce conmigo.
-Y mi terapeuta me dio de alta, por lo que aparentemente ya no tengo distimia (que es el nombre fancy que le dan a la depresión leve, pero de larga duración).
Para finalizar, sé que puede parecer indecoroso presentarse de esta forma y esto no es lo que normalmente leerías en un post de cumpleaños, pero mi intención es que no permitas que las fotos te confundan, soy y seguiré siendo una hermosura de pelo castaño y ojitos de selva, pero solo que un poco defectuosa (lo suficiente para confirmar mi humanidad).

PD 1: hoy no es necesario celebrarme, solo te pido que hagas algo bonito por alguien y cuando lo estes haciendo, piensa unos segundos en mí.




PD 2: escucha esta canción y repitela todas las veces que sea necesario hasta que te lo creas, yo la elegí como mi mantra para mis 33 años.

Deja un comentario