El 1 de diciembre de 2023, justo a las 12:00 a.m. decidí no pedir ningún deseo. Con honestidad, no tenía idea de qué esperar del 2023, ya que el 2022 fue un año que me partió en dos. Pero, como la vida es una caja de pandora y cuando menos te lo esperas de cualquier yagua vieja sale tremendo alacrán -como dice mi madre-, resulta que el 2023 me cambió para siempre.
Pero este cambio no sucedió de la noche a la mañana y tampoco sucedió por arte de magia. Luego de 5 años sobreviviendo al día a día y cargando a cuestas una depresión funcional, finalmente, puedo decir que por primera vez en muchos años me siento plenamente feliz.
Así que, inspirada en este año transformador, he decidido compartir contigo cinco cosas que me ayudaron a transformarme de oruguita a mariposa.
Espero que esto te ayude a encontrar un poco de luz en el camino.
Primero: No hay nada de malo en ser oruga. Esto te lo digo en serio y sé que puede sonar contradictorio, pero para mí, el peldaño más importante en la escalera de la transformación es entender que no hay nada de malo en ser oruguitas y arrastrarse. Debes primero conocer el suelo para luego disfrutar del cielo.
Segundo: Cultiva la paciencia. ¿Sabías que el proceso de evolución de la mariposa dura aproximadamente 30 días? Y ¿qué luego de convertida en mariposa muchas especies no superan los 24 días de vida? Básicamente, para la mayoría de las especies de mariposas, su proceso de transformación es más largo que incluso su vida con alas. Con esto quiero que entiendas que la metamorfosis es un proceso largo, pero siempre valdrá la pena.
Tercero: Construye tu capullo. Para la mariposa es vital encerrarse y ocultarse para luego transformarse. Y con esto no digo que literalmente te encierres, pero es vital que construyas tu propia crisálida: ese espacio donde darás lugar a la transformación. Tú mereces y necesitas un espacio y no te hablo precisamente de un lugar físico, con este espacio más bien me refiero a un huequito en tu interior, creado especialmente darle lugar al crecimiento personal y la expansión.
Cuarto: Embárcate en un viaje de autodescubrimiento. Cuando finalmente logres salir de tu capullo y estés lista para volar. No tengas miedo de explorar tus alas y lucir tus colores, tal vez aún no sepas volar alto, pero ya tus alas están ahí, ahora es momento de potenciar tus habilidades y descubrir tu nueva versión. ¡Disfruta de tus alas mariposa, vuela!
Quinto: Inspira. Al igual que la mariposa, que tu vuelo embellezca la vida de quienes te rodean y que tu transformación sirva a otros de inspiración para iniciar su propia metamorfosis.
Y como dice la canción de la película Encanto:
Ay, oruguitas, no se aguanten más.
Hay que crecer aparte y volver
Hacia adelante seguirás.
Vienen milagros, vienen crisálidas.
Hay que partir y construir su propio futuro.
Mi deseo en este 2024 es que rompas tu crisálida y vueles alto.

PD: cuando te esté costando mucho ser oruga este 2024 escucha esta canción.


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