Te me pierdes,
te me pierdes en las penumbras.
Eres primavera marchita
un recuerdo del pasado.
Allí, en ese lugar que habitas
intento visitarte
e intento unir las piezas
añorando encontrarte.
Pero, te desvaneces.
La vida entre tus mundos
te ha dividido en dos.
Eres hoy y ayer,
pero más ayer que hoy.
Por eso me aferro a lo que fuimos,
a los cafés que compartimos,
a los libros que leímos.
Me aferro y me nutro de lo que fuiste
porque en tu mundo,
el hoy, ya no existe.




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